sábado, 29 de diciembre de 2007

Sócrates



Sócrates (470-399 a.c.) marca un antes y un después en filosofía. Aunque no escribió nada, es considerado el "padre de la filosofía".

Enlaces para escuchar: por Juan Antonio Cebrián.



Sócrates nació en Atenas el año 470 a. c. de una familia, al parecer, de clase media. Su padre era escultor y su madre comadrona, lo que ha dado lugar a alguna comparación entre el oficio de su madre y la actividad filosófica de Sócrates. Los primeros años de la vida de Sócrates coinciden, pues, con el período de esplendor de la sofística en Atenas.

El interés de la reflexión filosófica se centraba entonces en torno al ser humano y la sociedad, abandonando el predominio del interés por el estudio de la naturaleza. Probablemente Sócrates se haya iniciado en la filosofía estudiando los sistemas de Empédocles, Diógenes de Apolonia y Anaxágoras, entre otros. Pero pronto orientó sus investigaciones hacia los temas más propios de la sofística.


En el año 399 Sócrates, que se había negado a colaborar con el régimen de los Treinta Tiranos, se vio envuelto en un juicio en plena reinstauración de la democracia bajo la doble acusación de "no honrar a los dioses que honra la ciudad" y "corromper a la juventud". Al parecer dicha acusación, formulada por Melitos, fue instigada por Anitos, uno de los dirigentes de la democracia restaurada. Condenado a muerte por una mayoría de 60 o 65 votos, se negó a marcharse voluntariamente al destierro o a aceptar la evasión que le preparaban sus amigos, afirmando que tal proceder sería contrario a las leyes de la ciudad, y a sus principios. El día fijado bebió la cicuta.


Sócrates todo lo quería saber preguntando a los demás.

Hoy día, seguramente estaría enganchado a Google y a la Wikipedia.


David D.P.
Alumno del I.E.S. "Rodrigo Caro"

domingo, 11 de noviembre de 2007

El árbol de la ciencia y el árbol de la vida

Aquí os posteo el ensayo del profesor Manuel Vivas sobre El árbol de la ciencia, la novela de Baroja que estáis leyendo los alumnos de 2º de Bachillerato en Lengua y Literatura. Por problemas técnicos el profesor Vivas todavía no aparece como participante en el blog, pero os recuerdo que sí podéis escribirle a su dirección de correos ( mvivas@iesrodrigocaro.com ). Si tenéis mucha prisa por comentarle cosas de manera inmediata ya sabéis que podéis escribir comentarios siguiendo el procedimiento habitual para daros de alta en el blog (escribiendo a la dirección egonzalez@iesrodrigocaro.com ). También podéis escribir a esa última dirección de correos y yo se lo haré llegar.
Formato pdf .
Formato word.

sábado, 10 de noviembre de 2007

El envés de las cosas. Cosmos y caos.


Cosmos y caos.
Detrás de la apariencia de orden, del equilibrio de par e impar, se arrastra el río esencial que nunca es dos veces el mismo.
Viceversa.
Detrás de la apariencia del cambio inapresable, podríamos contemplar el equilibrio esencial: armonía de formas y números, luna, árbol, nube, pilares semiocultos.















Espículas solares (fotografía del interior del sol).

El universo es fuego eterno que se apaga y se enciende según medida (kata logon), aventuraba Heráclito.







El envés de las cosas.Ángel caído.

Ángel Caído

LOS ÁNGELES MUERTOS

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.

Rafael Alberti, Sobre los ángeles.


Ilustración de Gustavo Doré para El paraíso perdido
de Milton.

viernes, 9 de noviembre de 2007

El envés de las cosas. Presentación.

Haz y envés. Hay una ontología ultrarrealista que va siempre más allá. Históricamente, una de las características de la filosofía ha sido buscarle las vueltas a la realidad. Es una muestra de una sana actitud crítica buscar agazapados con nuestras cámaras fotográficas a que los ríos se remansen por unos instantes en su continuo fluir. O a que los inocentes seres se despojen a escondidas de sus máscaras cotidianas, sorprendiéndonos con un gesto de ferocidad. Miremos a cámara lenta la velocidad de la luz. Si estamos alerta alcanzaremos a vislumbrar a un ángel caído transmutándose en neumático para ocultar su derrota. Atrévete a saber qué pasaría si cayera de pronto el telón y quedara al descubierto la tramoya.
Os invito a enviar vuestras fotos o comentarios ultrarrealistas a la sección "El envés de las cosas". Simplemente date de alta e incluye la foto en un post nuevo con ese título o tu comentario a una foto publicada por otro participante del blog. Iremos seleccionando periódicamente alguna de las fotos de la sección para incluirla en el margen derecho a modo de tarjeta de presentación del blog.

viernes, 26 de octubre de 2007

El mito de la caverna

Maximiza la imagen aqui .

Para ilustrar su teoría del conocimiento, Platón utiliza una narración o mito, el célebremito de la caverna”, que aparece en el libro VII de su Diálogo “República”. El mito puede resumirse así:
Imaginémonos unos hombres encerrados en una caverna en la que se encuentran atados por cadenas que les impiden escapar y mover la cabeza, no ven por tanto más que lo que tienen delante. Detrás de ellos hay un fuego que ilumina la caverna, y entre el fuego y los prisioneros hay un muro pequeño, y a lo largo de este muro unos hombres llevan figuras de madera y de hierro, de madera que aparecen por encima del muro. ¿Crees que esta situación –pregunta Platón a su interlocutor- los prisioneros verán más que las sombras de los objetos proyectadas por el fuego? No, ya que tienen la cabeza inmóvil. Y si habla algunos de los que pasan por detrás de ellos ¿no atribuirán las voces a las sombras? Ciertamente.
Imagina ahora que liberamos a uno de los prisioneros, y les obligamos a levantarse, a andar y a mirar hacia el otro lado, ¿crees que podrá levantarse sin dolor, y podrá creer lo que ahora ve? No, no podría. ¿No creerá el prisionero que era más cierto lo que veían antes? Indudablemente.
Y si lo sacamos de la caverna y lo llevamos hacia la luz del sol, cuando esté fuera deslumbrado por el sol, ¿podrá ver alguno de los objetos que llamamos verdaderos?. Al principio no, pero luego irá viendo los animales y todas las cosas del exterior más fácilmente de noche con las estrellas, que la luz del sol. Después pensará que el sol lo gobierna todo y que es causa de las estaciones y de la vida, y se acordará de sus compañeros de cautiverio y sufrirá por ellos. ¿No crees que preferiría ser como un mozo de cuadra antes que volver a la caverna? Sí, claro.
Y si hacemos retornar a este hombre al interior de la caverna, sus ojos quedaran ofuscados por la falta de luz. Y luego, ¿no pensará que lo que creyó ver en el exterior fue un sueño?. Y si habla de lo que vio afuera con sus compañeros de cautiverio, ¿no creerán éstos que por haber salido se había vuelto loco, y se burlarán de él, o incluso lo matarán.

Pues bien, esto es lo que le sucede al hombre que quiere ir más allá de lo que piensa la mayoría, es decir, el filósofo.
El mito de la caverna representa en forma mitológica la teoría platónica del conocimiento. Los símbolos que aparecen en el mito pueden ser interpretados de la siguiente manera.
· Los prisioneros representan el alma del hombre que se encuentra encadenado a su cuerpo.
· Las sombras que se ven al fondo de la cueva son las imágenes sensibles de las cosas.
· Las marionetas representan los objetos de la ciencia física.
· El fuego que ilumina estos objetos es la luz que permite el conocimiento sensible.
· El prisionero liberado es el alma que se libera del cuerpo, o el filósofo que se separa del vulgo.
· Los animales y las cosas que se encuentran en el exterior de la cueva son las ideas.
· El sol que ilumina y da vida a todas las cosas es la idea del bien.
El mito desarrolla dramáticamente el proceso del conocimiento. El alma del hombre se encuentra encadenada a su cuerpo y a sus sentidos mientras esta en la caverna, es decir, en el mundo sensible. El proceso del auténtico conocer consiste en la liberación de las cadenas del cuerpo y conseguir avanzar hacia la salida de la cueva. El mundo exterior alcanzado tras la liberación es el mundo inteligible, en él ya no se contemplan sombras, sino verdaderos objetos reales (ideas). En un principio sólo están iluminadas por la luz de la luna, siendo ideas concebidas únicamente como objetos de la ciencia que no adquieren su verdadera forma y su auténtico sentido más que con la llegada del día, cuando son iluminadas por el sol, por las ideas del bien.

La segunda parte del mito es fundamentalmente ética y política, el prisionero que ha logrado liberarse y salir al exterior es el filósofo, quién se plantea la posibilidad de volver a la cueva y sacar a sus compañeros de la ignorancia. Sin embargo, la conclusión del mito es negativa, pues Platón afirma que los compañeros de cautiverio, acostumbrados a vivir en el reino de la ignorancia, preferirán quedarse en la cueva, e incluso acabarán matando al filósofo que pretende llevarlos al reino de la verdad. Aparece aquí una clara referencia a la muerte de su maestro, Sócrates.
David D.P.
Alumno de I.E.S Rodrigo caro
La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia, Sócrates.
Yo sólo sé que no sé nada, Sócrates.



miércoles, 24 de octubre de 2007

Algunas normas de uso de esta bitácoria:
Si estás interesado en participar activamente en el blog, debes enviar un correo a la dirección egonzalez@iesrodrigocaro.com identificándote como alumno -o profesor de otro departamento, por qué no-.
Ahora hay dos posibilidades.
La primera es que no te importe abrir una cuenta google y registrarte. Si es así, contestaremos a la dirección de correos desde la que escribas enviándote una invitación. Se trata de acceder al enlace que contiene y registrarte con una cuenta de google completamente gratis y ya está. De momento, no vamos a hacer distinción entre escribir una entrada y un comentario. Más adelante, quizá permitamos hacer comentarios sin tener que registrarse. Así que si lo que quieres es aportar algo a una entrada ya abierta, escribe un comentario y si pretendes abrir un nuevo tema, escribe una entrada nueva directamente.
En caso de que no desees abrirte una cuenta, tendrías que enviarnos a la dirección de correos arriba indicada tu aportación y nosotros la publicaríamos, haciendo constar tu nombre, para que todo el mundo la leyera.

domingo, 21 de octubre de 2007

Bienvenidos al blog del Departamento de Filosofía del IES Rodrigo Caro

Desde hoy los alumnos del Rodrigo Caro tienen una nueva manera de acercarse al Departamento de Filosofía de su centro: usando este blog para comentar, preguntar, manifestar dudas, informar o incluso filosofar sobre los temas de los que nos ocupamos habitualmente. Es decir, sobre casi todo.
Para consultar dudas sobre un examen o una actividad que estás haciendo en casa es mejor el correo de cualquiera de los profesores del departamento. Aquí encontrarás la posibilidad de aclarar esa duda que siempre tuviste y nunca te atreviste a preguntar en clase. Pensaste que se reirían. Aquí a lo mejor lo hacen pero no los oiremos. O mejor, puedes aportar una idea que creíste que sería una impertinencia expresar en clase. Aquí ya no sonará extemporánea, estúpida o demasiado atrevida, salvo si lo son los argumentos con que la defiendas.
Sólo se pide buena educación para entrar. Se llama a la puerta (virtual), se saluda y se expresa uno o una (¡?) con corrección y propiedad. Ánimo.