lunes, 8 de noviembre de 2010

Pensamiento mágico, pensamiento religioso, pensamiento científico

La rama dorada, del historiador de las religiones James George Frazer, es una obra fundamental en los principios de la Antropología cultural. En ella el autor examina los aspectos comunes que presentan las diferentes religiones existentes, proponiendo a partir de sus estudios comparativos la tesis de que todas estas religiones han seguido una evolución similar. Este tipo de ideas dieron lugar a una visión, muy común a los primeros antropólogos, que se llamó "evolucionista" y que hoy día es cuestionada porque clasifica a las culturas civilizadas o bárbaras, eso sí en diferentes grados.
Esta obra recobró hace unos años gran parte de su éxito del pasado cuando el director de cine Francis Ford Coppola usó algunas de sus ideas para incluirlas en la trama de su película Apocalypse now, que es una adaptación de la novela El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad. En ella se usa la idea del sacrificio ritual de un rey por parte de su sucesor que Frazer explica en su libro.
A nosotros nos interesa otra idea que Frazer expone en la obra: el pensamiento mágico y el religioso muestran ciertas dierencias que son interesantes para nuestra asignatura. Lee el siguiente texto y contesta a las preguntas que encontrarás abajo.
“En una sociedad donde a cualquier hombre se le supone dotado más o menos con poderes que podríamos llamar sobrenaturales, es obvio que la distinción entre dioses y hombres esté un tanto borrosa y, mejor aún, escasamente desenvuelta. El concepto de dioses como seres sobrehumanos dotados de tal poderío que ningún hombre puede nada comparable en grado y aun difícilmente en clase, ha tenido un desenvolvimiento paulatino en el curso de la historia. Para los pueblos primitivos los agentes sobrenaturales se han considerado como muy poco superiores al hombre y a veces ni eso, pues podían atemorizarlos y coaccionarlos para que cumplieran su deseo: en este nivel intelectual el mundo es contemplado como una gran democracia; a todos sus seres, ya naturales o sobrenaturales, se les supone situados en un plano de igualdad suficiente. Mas con el desarrollo de sus conocimientos el hombre aprendió a ver con más claridad la inmensidad de la naturaleza y su propia pequeñez y debilidad ante su presencia. El reconocimiento de su propia ineficacia no le aporta, sin embargo, la correspondiente creencia en la impotencia de esos seres sobrenaturales con que la imaginación puebla el universo; por el contrario, acrece la idea de su poder porque el concepto del mundo como un sistema de energías impersonales actuando en virtud de leyes fijas e inmutables, aún no le ha iluminado o ensombrecido. El germen de la idea lo tiene seguramente y actúa por ella no solo en el arte mágico, sino también en muchas ocupaciones de su vida diaria. Mas la idea permanece sin desenvolverse y en cuanto que intenta explicar el mundo en que vive, lo representa como la manifestación de una voluntad consciente y agente personal. Si él se siente tan débil y pequeño, ¡cuán inmensos y poderosos debe juzgar a los seres que dirigen la gigantesca máquina de la naturaleza! De esta manera, su primitivo sentimiento de igualdad con los dioses se va desvaneciendo y, al mismo tiempo, la esperanza de dirigir el curso de la naturaleza solo con sus propios recursos, es decir, con magia, considerando en cambio cada vez más a los dioses como únicos depositarios de aquellos poderes sobrenaturales en los que anteriormente reivindicaba su participación. Por consiguiente, con el progreso del conocimiento toman la parte más importante en el ritual religioso las oraciones y sacrificios, mientras que la magia, que en otros tiempos tenía un rango tan legítimo, es gradualmente relegada hasta quedar en un arte tenebroso: se la considera usurpación, a la vez presuntuosa e impía, de la soberanía de los dioses y, como tal, tropieza invariablemente con la oposición de los sacerdotes, cuya reputación e influencia crecen y decrecen con la de sus dioses. En consecuencia, cuando en un período posterior aparece la distinción entre religión y superstición, encontramos que los recursos de la parte de la sociedad más pía y culta son el sacrificio y la oración, mientras que la magia es el refugio de supersticiosos e ignorantes. Pero todavía, cuando más tarde el concepto de las fuerzas elementales como agentes personales cede el paso al reconocimiento de la ley natural, entonces la magia, basada como está implícitamente en la idea de una consecución necesaria de causa y efecto, independiente de una voluntad personal, reaparece saliendo de la oscuridad y descrédito en que había caído, y por la investigación del orden de sucesión causal en la naturaleza prepara directamente el camino a la ciencia. La alquimia conduce a la química.”
1. ¿Qué características diferencian al pensamiento mágico del religioso (te puede ayudar pensar en las características del mito que hemos explicado en clase)?
2. ¿Qué relaciones ves entre el pensamiento mágico y el científico?
3. ¿Ves alguna relación entre este fragmento y las tesis evolucionistas del libro?